miércoles, 18 de septiembre de 2019

5. HAY QUE PARTIR DE UNA PROPOSICIÓN BÁSICA


5. HAY QUE PARTIR DE UNA PROPOSICIÓN BÁSICA



La proposición básica es el punto de partida de cualquier idea. Como muy

bien dice Santiago Rodríguez en su libro “Creatividad en Marketing Directo”, sin
proposición básica no hay nada que transmitir, ya que es el concepto que queremos que
permanezca en la mente del receptor después de haber recibido nuestro mensaje. La
proposición no el mensaje que transmitimos, sino lo que éste evoca en su cerebro, la
emoción que hacemos sentir.
Es importante no confundirnos, no queremos decir que la proposición básica sea
la formulación creativa del mensaje, no debemos limitarnos a escribir la proposición
básica y añadirle una foto. Hay que saber diferenciar lo que es la
proposición básica de lo que es auténtico ingenio creativo: la primera
sólo es el argumento utilizado, el ingenio creativo es expresar ese
argumento de una forma diferente, original, chocante y novedosa.
Para poder elegir la mejor proposición básica, en primer lugar debemos repasar
todos los beneficios que ofrece el producto: cada cosa positiva que aporta y negativa
que evita, puede ser la proposición básica. Una vez que hemos elaborado esta lista,
debemos fijarnos sobre todo en aquellos beneficios exclusivos de nuestro producto, si
no los posee, bastará con centrarnos en aquellas proposiciones que los productos
competidores podrían utilizar pero no utilizan.
Ahora haremos una lista de ventajas y desventajas de cada proposición que
podamos utilizar, de este modo podremos compararlas entre sí para poder quedarnos
con la que más nos convenza. No debemos olvidar que el hecho de seleccionar una,
supone descartar las demás y optar por ese motivo por el que la gente ha de actuar. Ante
la duda, Santiago Rodríguez opta por la proposición suya lista sea más larga.
Este proceso es el más importante en el trabajo creativo, ya que supone la
columna vertebral de todo el desarrollo posterior: la idea creativa, el mensaje, el
diseño, etc.
Una vez seleccionada la premisa más adecuada, debemos ponerla a prueba
poniéndonos en el lugar del comprador (algo fundamental), para ello, nos
preguntaremos a nosotros mismos lo siguiente:
Honestamente, ¿por qué me tiene que comprar a mí? Esto ayuda a repasar los
beneficios que ofrecemos.
¿Qué es más importante, lo que yo quiero vender o lo que él desea comprar?
Si estuviera en su lugar, ¿yo compraría?
Las respuestas a estas tres preguntas serán el briefing más valioso que podíamos

tener, porque está hecho desde el punto de vista del cliente.


6. LA ESTRATEGIA CREATIVA

Dentro del proceso de desarrollo de una campaña publicitaria, nos encontramos
en la fase en la que interviene con fuerza la creatividad. Es la fase de la ESTRATEGIA
CREATIVA o CREACIÓN PUBLICITARIA.
Detrás de toda estrategia creativa debe existir una hipótesis de marketing, una
Copy Strategy o proposición de compra. Es imposible pedir a un creativo que ejercite
su imaginación si antes no le hemos precisado una estrategia clara. De lo contrario sólo
llegaremos a una creatividad ineficaz.
La libertad que exige la creatividad no se refiere al QUÉ DECIR,
sino a CÓMO DECIRLO en mensajes que resulten impactantes,
originales y persuasivos. Casi nada…
Ejemplo: Fotograma del spot de
RENAULT CLIO.
La estrategia creativa debe concretar la
estrategia de contenido (el eje de comunicación),
y la estrategia de codificación (cómo lo vamos
a expresar simbólicamente).
ESTRATEGIA DE CONTENIDO
1. SELECCIÓN DEL EJE DE COMUNICACIÓN.
2. LA ESTRUCTURA DEL MENSAJE.
1. SELECCIÓN DEL EJE DE COMUNICACIÓN.
El eje de comunicación debe ser el beneficio básico del Copy Satrategy. Si
tenemos que buscar la UBP o beneficio, debemos hacerlo examinando las características
del producto y, teniendo en cuenta las necesidades y frenos, encontrar el valor más
significativo del producto para relacionarlo con la motivación más fuerte del
consumidor. Conocer qué es lo que motiva al consumidor es la primera fase del proceso
creativo.
El creativo publicitario debe ser un especialista en conocer a las personas y
en cómo motivarlas. Se debe preguntar lo siguiente:

¿QUÉ NECESIDAD PUEDO ESTIMULAR Y QUÉ FRENO PUEDO
REDUCIR PARA CREAR UN ESTADO DE TENSIÓN EN EL CONSUMIDOR,
QUE LE MOTIVE POSITIVAMENTE Y LE MUEVA A BUSCAR EL PRODUCTO?
El eje de comunicación es la línea argumental del mensaje y se traduce en una
satisfacción concreta ofrecida al consumidor para que resuelva su estado de
“desequilibrio” y necesidad:
PRODUCTO = SATISFACCIÓN
PROCESO DE ELECCIÓN DEL EJE DE COMUNICACIÓN.
Primero debemos analizar el producto en profundidad, todos sus atributos físicos
y emocionales. También estudiaremos lo que motiva al público objetivo, sus
necesidades y frenos.
En segundo lugar debemos estudiar las ventajas e inconvenientes de cada
necesidad y freno como si fuesen los ejes del mensaje.
En tercer lugar hay que tener en cuenta diferentes criterios a la hora de elegir
el eje de comunicación:
- Universalidad: el eje del mensaje debe descansar sobre una
necesidad o freno que afecte a la mayor parte de la población
objetivo.
- Fuerza: el mensaje debe ser valorado según el grado de significación
que tenga para el público objetivo.
- Inocuidad: el mensaje que se elija no debe provocar temores o
inhibiciones.
- Polivalencia: es mejor cuando un único eje apela a más de una
necesidad interesante para el público objetivo.
- Originalidad: a lo largo del proceso creativo hay que ser creativos,
originales, novedosos, sorprendentes y que el eje seleccionado no
debe ser utilizado por la competencia.
- Vulnerabilidad: si optamos por reducir un freno, esto debe ser
posible y no una utopía.
Por último, teniendo en cuenta todos estos criterios, ya podemos elegir
definitivamente el eje de comunicación del mensaje.


TIPOS DE MENSAJES.
Según el eje de comunicación seleccionado, los diferentes mensajes son:
- Cuando la satisfacción de la necesidad se encuentra en la utilidad del producto, y
puede ser perceptible con sólo presentar el producto, el mensaje se centrará en el propio producto. Por ejemplo para productos vendidos por su apariencia: de moda,
zapatos, de decoración, etc. (Reloj HUGO BOSS, coche CHEVROLET, perfume
ISSEY); o para productos-herramientas (coches, equipos de música, etc.)


-  Si la utilidad del producto no es perceptible con la presencia del producto, lo que debemos hacer es mostrar la satisfacción que está oculta. Habría que enseñar la consecuencia de su uso, el resultado del producto. Por ejemplo para productos funcionales, cuya satisfacción está en el resultado de su uso.



- El efecto motivador del producto puede estar en la asociación del producto con valores y actitudes del público. Por ejemplo los productos con fuerte contexto social o contexto “mágico”.


LA ESTRATEGIA CREATIVA (Continuación)

2. LA ESTRUCTURA DEL MENSAJE.
La IDEA CREATIVA es la representación mental y simbólica del contenido del mensaje. El eje de comunicación tan sólo nombra la satisfacción, no la hace vivir en la mente del receptor. Por esta razón necesitamos representar esa
satisfacción en un concepto que la conciba y además estructure el mensaje procurando la interpretación adecuada de su contenido.
Esta es la parte más creativa de todo el proceso de creación publicitaria. Creatividad que deberá mantenerse a lo largo de todo el posterior proceso de codificación o formalización del mensaje. La creatividad es la habilidad de crear ideas, estructurar mensajes y saber cómo el mensaje será percibido por el receptor. ¿CÓMO PUEDE UN CONCEPTO EVOCAR LA SATISFACCIÓN EVOCACIÓN DIRECTA, clara, simplemente diciéndolo. Facilita la comprensión del mensaje pero el consumidor apenas participa activamente en su interpretación.


EVOCACIÓN INDIRECTA,
induciendo, incitando, persuadiendo. Esto exige del consumidor una participación activa para interpretar el mensaje. Pero este concepto es más arriesgado, ya que el público puede realizar variadas interpretaciones del mensaje (incluso alejadas de la deseada por el anunciante). Por otro lado, no olvidemos que la participación mental para interpretar el mensaje, hace a éste más atractivo, más llamativo, y capta mejor la atención del público.


¿QUÉ VALOR TIENE EL CONCEPTO CREATIVO?

Su valor radica en su capacidad de decir de manera nueva, lo que en realidad ya es conocido. Pero este esfuerzo es inútil si el concepto creativo no supone un MOTIVO SIGNIFICATIVO y creíble para el consumidor. Tampoco la idea creativa será útil si NO SE COMPRENDE o no sintoniza perfectamente con el consumidor, su personalidad y sus normas morales y estéticas. Por ejemplo, una de las campañas que mayor impacto ha tenido sobre su target ha sido la de la cerveza BUD, con sus spots “What’s up?” El creativo debe saber vestir con nuevas apariencias los valores tradicionales, buscar nuevas soluciones para los viejos problemas de siempre. Por ello, además de conocer al receptor, debe saber hablarle en su lenguaje y debe saber cómo conectar con él.

Debe prestar especial atención a las asociaciones involuntarias que los símbolos producen para asegurarse una correcta interpretación de su comunicación.

RESUMIENDO... ¿CUÁL ES EL RETO DE UN CREATIVO?

El reto de un creativo es representar mentalmente, estructurar y codificar de forma novedosa y sorpresiva el contenido creíble del mensaje, para llamar la atención y hacer que el receptor participe mentalmente. Además, debe encontrar el correcto equilibrio
entre información y redundancia, para garantizar su comprensión y sintonizarlo con la personalidad Y ACTITUDES DEL TARGET.



lunes, 16 de septiembre de 2019

4. MODELOS PUBLICITARIOS Y FACTORES PSICOLÓGICOS


4. MODELOS PUBLICITARIOS Y FACTORES PSICOLÓGICOS



Existen modelos elaborados con la intención de proporcionar fórmulas acerca de
cómo un profesional de la publicidad debe enfrentarse a la creatividad, al proceso
de creación y codificación del mensaje publicitario, para así obtener del consumidor
ese comportamiento o actitud deseada.
Los diferentes modelos a seguir son los de Henri Joannis, Fishbein, Rosser
Reeves, David Ogilvy y Marçal Moliné.
MODELO DE HENRY JOANNIS
Este modelo gira en torno a las motivaciones del consumidor. Está basado en
la hipótesis de que todo consumidor tiene unos motivos para comprar o no un producto.
Si recordamos lo que son las motivaciones (fuerzas psicológicas que impulsan a
realizar una compra), nos daremos cuenta de que difícilmente se comprará un producto
cuando estas fuerzas son de carácter negativo, es decir, son FRENOS.
Por lo tanto, tenemos dos formas de motivar a una persona:
Estimulando sus necesidades.
Reduciendo sus frenos
Cuando las dos fuerzas MOTIVACIONES y FRENOS se encuentran en
equilibrio, no se toman decisiones. Nuestro mensaje debe tratar de romper esas
situaciones de equilibrio en el consumidor, potenciando las motivaciones positivas de
las personas.
Henry Joannis establece tres etapas para la creación de las campañas
publicitarias:
Elección del eje psicológico, basado en la satisfacción que el producto
aporta al consumidor.
Creación de la idea central de la campaña. Imaginar qué concepto
representará la satisfacción que aporta al consumidor.
Realización del anuncio. Codificar el concepto basándonos en la fuerza de
la comunicación visual. En esta fase debe tenerse en cuenta la adecuación de
los mensajes a los medios que los van a difundir así como la presentación al
cliente: la composición, texto de cuña, story board.


MODELO DE FISHBEIN

Este modelo está basado en las actitudes. Defiende que los mensajes publicitarios pueden incidir en la creación, modificación y refuerzo de las actitudes de los consumidores hacia una marca. Está claro que una actitud positiva favorece o incrementa las probabilidades de compra de un producto, por eso nuestro mensaje puede enfocarse hacia los atributos del producto percibidos por los consumidores (mensaje informativo), o hacia la valoración que hace el consumidor de cada atributo (mensaje persuasivo), o ambos enfoques al mismo tiempo (informativo y persuasivo).Es importante no olvidar que la relación existente entre ACTITUDES  y COMPORTAMIENTO no es directa. 
Se puede dar el caso de que un consumidor tenga una actitud muy favorable hacia una marca y sin embargo no la compre (por frenos de tipo moral o económico, o simplemente por una distribución deficiente de  producto). O darse el caso
de que teniendo una actitud muy negativa hacia la marca, se compre el producto (porque éste sea el único presente en el punto de venta, por urgencia, etc.) Por último, un consejo a la hora de enfrentarse a la creatividad del mensaje: se recomienda trabajar con los atributos notorios (tangibles o intangibles), que forman parte de la imagen que el consumidor tiene del producto. Ejemplo de mensaje enfocado hacia los atributos del producto: precio y descripción de los atributos técnicos de la prenda.


MODELO DE ROSSER REEVES

Este modelo se basa en la idea de que el consumidor tiende a recordar tan
sólo una cosa del anuncio, un solo argumento de ventas, un solo concepto
sobresaliente, un solo BENEFICIO BÁSICO.
Rosser fue el creador del concepto USP (Unique Selling Proposition), utilizado
por muchos creativos convencidos de que en un anuncio no cabe una múltiple oferta de
beneficios al consumidor.
Lógico, si el anuncio presenta muchas cosas, el público (debido a su sistema de
percepción selectiva y su capacidad de memoria) sólo elegirá una proposición de venta
para retenerla, o las fundirá todas en un concepto de forma confusa y precipitada.
Respecto al único beneficio básico que incluiremos en nuestro mensaje, habrá
que tener en cuenta:
Esta única característica existente en el producto debe ser relevante, significativa
para el consumidor. Habrá que argumentarla de forma que le resulte creíble y
además estimulante.
Esta característica la tiene que poseer el producto de forma exclusiva, sólo dicho
producto la puede ofrecer (de ahí el doble significado de la palabra “única”). De este
modo logramos una clara diferenciación y facilitaremos la identificación del
producto frente a la competencia.
Dicha ventaja diferencial no debe haber sido utilizada anteriormente por la
competencia, debe ser original (de lo contrario ya no sería “única”).
Todos los esfuerzos por crear un mensaje creativo que estimule
al consumidor, deben centrarse en un único resorte, un solo beneficio
básico, para permitir su recuerdo diferenciado. Este modelo creativo
tiene un estilo fuerte, directo y agresivo.
Pero…
¿QUÉ OCURRE CUANDO NO PODEMOS DIFERENCIAR EL
PRODUCTO?
Es cierto, de todos es conocido que el desarrollo tecnológico dificulta cada vez
más la diferenciación de productos en torno a sus atributos físicos, sus atributos más
racionales.
Por esta razón, la “trivialidad” del producto es el problema que con mayor
frecuencia se encuentra un creativo. La solución está en buscar la diferencia en el
sujeto, y no en el objeto, creando al producto una personalidad afectiva y subjetiva. En
definitiva, se trata de recurrir al consumidor, a sus valores, a su personalidad, a sus
necesidades emocionales, y asociar al producto esos valores para que le proporcione una

emoción que le haga ser deseado.


MODELO DE DAVID OGILVY

Se basa en la idea de imagen de marca. La imagen significa personalidad, pero
la personalidad puede afirmarse o deteriorarse en el mercado.
Según Ogilvy, cuanto más se parece mi producto al de mi competencia, menos
importante es el “pensamiento racional” a la hora de elegir una marca y no el resto, “no
existen diferencias importantes entre cuatro marcas de Whisky, de cigarrillos o de
cervezas”.
La diferenciación habrá que buscarla posicionando los productos
por afinidad a sus públicos, atribuyéndose los valores y estilos de vida
de los mismos.


Eso sí, la imagen de marca aunque necesaria, no es suficiente para lograr la
actitud o comportamiento deseado en el cliente. La “personalidad” de la marca debe
unirse a la motivación más fuerte del receptor, para que le estimule, le impulse a la

acción de compra porque el beneficio básico le resulta relevante.

MODELO DE MARÇAL MOLINË

Según Moliné, para que el mensaje logre el objetivo buscado, debe estar
formado por tres elementos:
Un contenido: significativo y creíble para el consumidor.
Una estructura: una idea creativa que represente mentalmente el contenido que
queremos comunicar. Esta idea creativa debe ser novedosa, sorprendente para llamar
la atención, equilibrada entre su información y los datos conocidos para que sea
comprensible (redundancia), y en sintonía con la personalidad del receptor (valores
morales y estéticos) para que evitar el rechazo.
Darle una forma en base a la estructura elegida anteriormente.
Para que el cerebro humano perciba nuestro mensaje, debe cumplir
perfectamente estos tres elementos. La razón la encontramos en el funcionamiento del
propio cerebro cuando tiene que percibir, seleccionar, interpretar y memorizar los
mensajes:
Ante los primeros datos que recibe nuestra mente, intenta adelantarse para llegar
cuanto antes a comprobar que lo que se le está comunicando ya lo tiene almacenado en
la memoria (el cerebro humano siempre intenta ahorrarse el trabajo de seguir
procesando la información). Si los mensajes que le lanzamos le hacen buscar en una
dirección equivocada, es decir, si piensa que le estamos hablando de una cosa en lugar
del concepto que realmente le estamos transmitiendo, cuando se da cuenta queda
desconcertado. Pero en este caso, su trabajo ya ha comenzado porque la atención se la
hemos captado, lo que hará es volver sobre sus pasos para procesar de nuevo nuestro
mensaje y considerarlo como “nuevo”, atractivo y estimulante.
Por lo tanto, lo que tenemos que conseguir con nuestro mensaje
es captar la atención de los receptores y posteriormente que nos
perciban como deseamos:
LLAMAR LA ATENCIÓN. La información que llama la atención es la primera
que se almacena y es recuperada con mayor facilidad de la memoria en ocasiones
posteriores. Esta información debe ser una expresión válida de la propuesta de
compra del copy strategy.
Conseguir conceptos novedosos es muy difícil. Para conseguir un contenido
nuevo o dar una forma nueva al concepto, el recurso que más se utiliza es:

- Ambigüedad del lenguaje, utilizando figuras retóricas.

- Ambigüedad de las imágenes, utilizando figuras de inspiración
publicitaria.
Al emplear esta ambigüedad hacemos que el receptor participe
activamente en la interpretación del mensaje.
Si bien es cierto que debemos tener cuidado a la hora de utilizar esta
ambigüedad en el mensaje creativo, ya que podemos excedernos y provocar el
efecto contrario.
En el siguiente anuncio la marca AGFA utiliza no sólo ambigüedad en el
lenguaje sino en las imágenes:
Sin duda la imagen de la derecha capta poderosamente la atención, pero a
continuación el cerebro humano no encuentra ninguna relación o nexo de unión con el
texto que a continuación nuestro ojo lee: “El elefante es un pájaro precioso”.
Esta ambigüedad es la que debe mover al receptor a participar activamente en la
interpretación del mensaje, el problema es que no todos los receptores están dispuestos
a leer el extenso texto de la página derecha para comprender el mensaje. Y muchos de
ellos pasarán página sin saber siquiera cuál es la relación entre una rana, un elefante, un
pájaro y AGFA.


LA PERCEPCIÓN QUE BUSCAMOS. Cuando asimilamos información, nos
basamos en esquemas ya existentes, en lo que ya conocemos, por eso la información
que no encuentra su esquema de referencia, no la podemos comprender. La memoria
va encajando datos nuevos en esquemas ya aprendidos, por asimilación y
acomodación. Crea esquemas nuevos cuando reestructura los que ya tiene, así
vamos avanzando en nuestro conocimiento y saber.
Cuando nos encontramos ante un mensaje completamente nuevo, al no tener
esquemas a los que recurrir, no lo podremos procesar. Lo mismo ocurre con un
mensaje cuyo contenido no aporta nada nuevo para el receptor (en un anuncio que es
todo redundancia, no se exige participación mental del consumidor y éste lo da por
conocido).
El problema viene cuando no encontramos auténticas o relativas
novedades sobre las que basar los anuncios. De hecho, la mayoría de
los anuncios giran en torno a elementos conocidos. Por eso el
trabajo del creativo consiste en:
·  Encontrar un equilibrio entre cantidad de información y cantidad de
redundancia del anuncio.
·  Obtener estructuras creativas que puedan presentar como nuevo, lo ya

conocido.


LA INTERPRETACIÓN CORRECTA DEL MENSAJE. Para ello los
contenidos del mensaje deben sintonizar con el estado de ánimo, personalidad y
valores del receptor.
Por ejemplo, el siguiente anuncio es de EVOLVE BANK, cuyo mensaje,
beneficio básico y estructura creativa han sido concebidos para dirigirlo a un público
gay, de modo que sintonice con su personalidad y estado de ánimo.
LA REPETICIÓN DEL MENSAJE. Puede servir para conseguir la percepción,
memorización y recuerdo posterior. Pero cuidado, cuanto más repitamos un anuncio,
más redundante parecerá y más se perderá el interés. Hay que repetirlo las

suficientes veces como para que se pueda decodificar bien y se capte toda su

Lo único que se conseguirán son impactos ineficaces e incluso
contraproducentes. Por eso el Departamento de Medios y el de Creatividad deben
valorar la complejidad del mensaje para poder planificar la repetición necesaria
(de tres a ocho contactos por persona del público objetivo). Sólo así podremos
rentabilizar y asegurar la eficacia global de la campaña.
En resumen, todos estos modelos creativos son buenas guías a la hora de
elaborar un buen mensaje publicitario, pero ninguno garantiza el éxito sobre el
acto final. Podemos conocer las necesidades y frenos del consumidor, podemos
estimularlas y reducir los frenos para lograr motivarle, pero ¿y sus impulsos
emocionales e instintos?
SOMOS CAPACES DE PREVER LA RESPUESTA, PERO NO EXISTE LA
SEGURIDAD DE QUE EL OBJETIVO PERSEGUIDO SE CUMPLA. Y es que el

comportamiento del consumidor, al fin y al cabo, depende de una voluntad libre.




sábado, 14 de septiembre de 2019

La creatividad no viene dada por ciencia infusa


La creatividad no viene dada por ciencia infusa 

las ideas no se lo ocurren a nadie, aparecen después de un
ejercicio gimnástico, por supuesto ejercicio gimnástico
mental. Ser creativo suena muy bien, la pregunta es: ¿se nace o se hace?.

Todos podemos llegar a ser genios en algo, para ello hay que trabajar mucho y
tener una predisposición mental abierta, ecléctica.


Para desarrollar la creatividad hay que saber escuchar, observar y aprender a
hablar, porque a veces una palabra también vale más que mil imágenes. A veces es
bueno comenzar con ejercicios de “desbloqueo mental”, es como aquello de “abre tu

mente”, y no poner barreras a la imaginación.

El primer error que solemos cometer es poner límites donde no los hay, y en
segundo lugar, no pensar que las soluciones a veces están delante de nosotros y no las
vemos. El enigma es más fácil de lo que parecía inicialmente, pero la culpable es
nuestra propia mente, ya que nadie nos había dicho que tuviera que ser un único objeto.
Por aquí empieza la creatividad.


Comenzamos definiendo lo que es la creatividad, según varios autores y según
nuestro criterio personal. A continuación hacemos un viaje al interior de aquél que
recibirá nuestro mensaje: el receptor, sus motivaciones, los condicionantes de su modo
de actuar, etc. Es importantísimo saber a quién le estamos “hablando” para poder
hacerlo de un modo u otro, en un tono u otro. A continuación realizamos un exhaustivo
análisis de los modelos publicitarios existentes (basados en factores psicológicos,
motivaciones y actitudes) aportando gran cantidad de ejemplos para facilitar su

comprensión.

Una vez que sabemos a quién nos dirigimos, nuestro punto de partida debe ser la

elección de una proposición básica en la que basaremos todo el mensaje.


…”La inspiración puede llegar en cualquier momento. Pero es
mejor que te encuentre trabajando”


2. DEFINICIÓN DE CREATIVIDAD


Según uno de los gurús de la creatividad que ha dado nuestros tiempos,

Santiago Rodríguez, “el trabajo de un creativo consiste en encontrar la proposición

básica que fije una imagen mental en el cerebro del receptor. Esa es la diferencia entre

encontrar una proposición básica y el ingenio creativo.” Un creativo debe saber elegir las

palabras, las imágenes, los sonidos… para hacer bien su trabajo: para seducir, para
impactar y para vender, que es el objetivo final.


“ Cuando te das cuenta de que acabas de tener una idea que mejora todo lo que se ha hecho, bueno, los pelos se te ponen de punta, y tienes una increíble sensación sensación de temor reverente; es casi como si Dios te hubiera susurrado algo al oído”.

Para ser creativos, hay que creer y actuar como si fuésemos creativos, si lo hacemos así, empezaremos a crear ideas de la nada. El valor de estas ideas dependerá en gran medida de la forma en que se defina y enuncie el problema de partida. Cuando estamos deprimidos, nuestros pensamientos son completamente diferentes de cuando nos sentimos felices. Cuando se es rico y con éxito, los pensamientos son completamente diferentes de cuando se es pobre y sin éxito. De forma similar, cuando sentimos que somos creativos, nuestras ideas son completamente diferentes de cuando no lo somos. Por eso es tan importante superar los miedos, dudas e inseguridades, afirmar el valor propio, y cultivar una actitud creativa.

Normalmente no utilizamos al completo nuestra capacidad de ver.

Pasamos por la vida mirando una cantidad tremenda de información, objetos y escenas, y sin embargo miramos pero no vemos. Prestar atención al mundo que tenemos a nuestro alrededor nos ayudará a desarrollar una extraordinaria capacidad de mirar las
cosas mundanas y ver lo milagroso. Prestar una verdadera atención a lo que vemos nos permitirá desarrollar una clase de visión binaria, con la que percibiremos lo que otros ven, pero además nos damos cuenta de algo inesperado, ya que una idea puede encontrarse en cualquier parte. Puede que nunca la encontremos, pero lo que encontremos al prestar atención, sea loque sea, siempre nos llevará a algo.

TENDENCIAS Y PATRONES DE INTERÉS

Es fundamental analizar las tendencias y patrones de interés para empezar a
exprimir la mente en busca de ideas, oportunidades y posibilidades de negocio.
Para ello no es necesario contratar los servicios de un profesional y pagarle por ello,
nuestro propio análisis será infinitamente más valioso:
Examina superficialmente tu correo basura antes de deshacerte de él. ¿Qué
tendencias en publicidad, marketing, nuevos productos y valores nuevos, puedes
encontrar?
Deja que tu correo basura se apile durante un mes o dos antes de examinarlo. Los
patrones y tendencias son entonces más aparentes, porque puedes ver la naturaleza
repetitiva de las tendencias emergentes.
Cuando te encuentres de viaje, lee los periódicos locales y la propaganda que
distribuyen los establecimientos. ¿Qué nuevas oportunidades de negocios ves? ¿Qué
oportunidades son transferibles a tu localidad? ¿Cuáles son los valores, actitudes y
estilos de vida del área?
Observa de forma activa la cultura popular. Mira las cadenas de TV, alquila vídeos,
lee revistas y libros populares, escucha música. ¿En qué está interesada la gente?
¿Qué valores y estilos de vida se retratan?
Piensa en la forma en que ha cambiado tu trabajo. ¿Ha cambiado el énfasis de la
empresa? Habla con la gente con la que trabaja para encontrar pistas respecto a la
manera en que están cambiando las actitudes, valores y compromisos en el trabajo.
Asiste a tantas conferencias, seminarios y charlas como te sea posible.
Escucha una emisora de radio diferente cada semana para tener toda una variedad de
perspectivas. ¿A quién se dirige cada emisora? ¿Quién les escucha? ¿Quién se
anuncia?
Adopta la costumbre de examinar la programación de TV de la semana.


3. ES IMPORTANTE SABER A QUIÉN DIRIGIMOS EL MENSAJE

El elemento en torno al cual gira todo el proceso de la comunicación
publicitaria es el receptor. Ningún mensaje se puede analizar, evaluar, desarrollar,
realizar, ejecutar o controlar si no es pensando en el receptor (público objetivo).
·  Un emisor lanza mensajes porque quiere influir sobre una actitud o
comportamiento del receptor.
·  Los productos, objeto de los mensajes, existen y tienen éxito si responden a una
o varias de sus necesidades.
·  El posicionamiento del producto que han de conseguir los mensajes
publicitarios, se ha de producir en la mente del receptor.
·  Los objetivos publicitarios e concretan una vez determinado su perfil físico y
psicológico.
·  Las fases de la estrategia publicitaria (qué decir, cómo decirlo, cuándo decirlo, a
través de qué medios) se establecen teniendo en cuenta al receptor.
·  Los mensajes publicitarios son estímulos seleccionados y dirigidos al receptor, y
se desarrollan sobre un eje de comunicación, que descansa sobre el valor más
significativo del producto y su motivación más fuerte. Se estructuran según el
funcionamiento del proceso mental de percepción de nuestro público.
·  Los mensajes publicitarios se formalizan en una expresión creativa sintonizada
con el receptor.
·  La personalidad de las marcas se configura una vez establecida la personalidad y
percepción del receptor.
·  Los medios y soportes se seleccionan según el perfil de la audiencia coincidente
con el público objetivo.
A la hora de diseñar la estrategia creativa de nuestros mensajes, del receptor
nos interesa todo, pero en especial su mente, los procesos que en ella se desarrollan,
pues determinan su forma de actuar, su comportamiento. Si nos apoyamos en las
teorías, que desde ciencias ajenas a la publicidad (Psicología Social en especial), han
tratado de explicar estos procesos mentales, se pueden recopilar las variables que
influyen y determinan el comportamiento humano como consumidor, como receptor de
nuestros mensajes publicitarios.


COMPORTAMIENTO DEL RECEPTOR (Viaje al centro de la mente)
El comportamiento de cada persona como consumidor, es el
resultado de un conjunto de FACTORES EXTERNOS que actúan
sobre sus propias características personales, a las que denominaremos
FACTORES INTERNOS.
1. FACTORES EXTERNOS del comportamiento de los consumidores son: la
familia, los grupos de convivencia, los grupos de referencia, las clases sociales y la
cultura y subcultura.
2. FACTORES INTERNOS del comportamiento de los consumidores son:
características personales y características psicológicas (percepción, aprendizaje o
conocimiento, motivación):
A. Características personales. Las personas tienen necesidades diferentes en
las distintas etapas de su vida. Por esta razón, conocer la edad, el sexo, la
situación familiar, la educación, los ingresos, la ocupación profesional… del
receptor, nos facilitará la creación, realización y ejecución de los mensajes
publicitarios para obtener de nuestro target el comportamiento deseado.
B. Características psicológicas. Los factores psicológicos que influyen en el
comportamiento del consumidor, en respuesta a la publicidad recibida, son:
1. Percepción.
2. Aprendizaje.
3. Motivación.
4. Actitudes.
5. Personalidad.
6. Estilo de vida.
Estos factores ayudan a entender algo más del porqué del comportamiento
del consumidor, y facilitan las decisiones acerca de qué decirle, en qué tono,
a través de qué medios y con qué intensidad, para lograr de él la respuesta
deseada.

1. PERCEPCIÓN.
El proceso de percepción es aquel por el cual un individuo recibe un
conjunto de estímulos (anuncios) a través de diferentes sentidos (vista, oído,
tacto), los selecciona, compara, e interpreta atribuyéndoles un significado.
Cada uno combina los estímulos externos (mensajes publicitarios) y los
internos (predisposiciones basadas en experiencias anteriores) de forma particular,
dando una interpretación personal de las cosas. En el proceso de percepción
debemos resaltar:

- Su carácter selectivo. Sólo percibimos aquella información que nos
interesa, nos sorprende, nos resulta novedosa, significativa y
atractiva; el resto, lo conocido o fuera de interés, lo rechazamos.
- Su carácter organizativo. Los estímulos que recibimos los
agrupamos y percibimos como una totalidad. De ahí la eficacia que
normalmente tienen los mensajes incompletos, que hacen participar al
receptor para su terminación.
- Su carácter interpretativo. Según la personalidad de cada receptor,
le atribuirá un carácter propio, un significado personal.

2. APRENDIZAJE O CONOCIMIENTO.
Es un proceso que conduce a un cambio de comportamiento permanente
derivado de una experiencia. Es consecuencia de la percepción.
En primer lugar hay que percibir la información para poderla procesar
mentalmente y completar el ciclo de aprendizaje. Es decir, tras percibir un mensaje,
los datos informativos que nos aporta serán comparados con los que contiene
nuestra mente en forma de esquemas, por asimilación se introducirán en ellos y, por
acomodación, se lograrán nuevos esquemas de conocimiento.
La utilización satisfactoria del producto facilitará la percepción de posteriores
mensajes sobre el producto, hasta llegar a crear un hábito de compra del mismo.

3. MOTIVACIÓN.
Un motivo es una fuerza interna psicológica que estimula,
impulsa o frena un determinado comportamiento.
- Puede ser racional y consciente (economía de la compra, precio,
duración, utilidad…) o emocional, impulsiva e inconsciente (placer,
sentimientos, miedo, orgullo…).
- Puede ser de carácter positivo: una motivación hedonista (placer),
oblativa (hacer el bien), autoexpresión (reafirmación personal y
social) que desembocará, según su intensidad, en un comportamiento
de compra; o de carácter negativo: un freno (inhibición, temor) que
se opondrá a la compra.
La motivación de un consumidor se puede deber a impulsos
más o menos conscientes, que mueven al consumidor a comprar
sin más; o puede deberse a sus instintos.

TEORÍA DE LOS INSTINTOS (William Mc Dougall).
El instinto representa una disposición innata o heredada que obliga a su poseedor
a prestar atención a determinados objetos, experimentando una situación emocional, de
forma que actúa respecto a ella de una manera particular, o al menos experimenta el
impulso de realizar esa acción.
Estos instintos se pueden relacionar con las emociones a las que
dan lugar, también explican algunos de los resortes motivacionales que
se utilizan en la comunicación publicitaria.
Instinto de fuga. Provoca la emoción del miedo, puede justificar la compra de
cinturones de seguridad para los coches, la contratación de pólizas de seguros...
Instinto de combate. Origina la emoción de la ira, puede dar lugar a la
adquisición de artículos deportivos diversos o simplemente al hecho de participar en
algo asociado con “competición”.
Instinto de repulsión. Desemboca en la emoción del disgusto, justifica la
aceptación y compra de productos diversos que permitan combatir con los malos olores
y la falta de limpieza, combatir la caída del cabello y la “mala imagen”…
Instinto maternal. Conduce a la ternura y permite justificar la adquisición de
productos destinados a aquellas personas por las que se siente un especial amor o
cariño.
Instinto de la curiosidad. Origina la emoción del asombro, lleva a la utilización
de muchos mensajes que atraen la atención del público, permitiendo con ello un mayor
conocimiento del objeto y en consecuencia, una mayor probabilidad de compra.
Instinto de autoafirmación. Conduce a la expresión emocional del orgullo,
explica la adquisición de múltiples productos o la utilización de determinados servicios
asociados al orgullo de clase social, de nivel cultural…
Instinto de admiración. Induce a la emoción de la sumisión ante personas de
mayor capacidad y justifica la compra de productos que otras personas utilizan al
tomarse como referencia.
Instinto de reproducción. Desemboca en la emoción y el deseo sexual,
justificando la adquisición de productos a los que por algún motivo se les atribuye
propiedades físicas o psicológicas de tipo erótico.
Instinto gregario. Conduce a la emoción de la soledad, justifica la contratación
o adquisición de servicios o productos diversos como el hilo musical, vídeos,
animales…
Instinto de adquisición. Trae consigo la emoción de la propiedad, explica la
compra por el placer de “tener”, de “comprar”…
Instinto de construcción. Induce a emociones complejas como creación o
autorelación, lo que justifica productos de bricolaje, objetos decorativos…
Instinto de alimentación. Origina la emoción del hambre, y justifica la
adquisición de productos alimenticios y bebidas.
Algunos ejemplos de instintos que dan lugar a emociones y que son estimulados
mediante los mensajes publicitarios son los que se pueden ver a continuación:

Existen muchas motivaciones de compra que pueden afectar a un producto,
y por esta razón, existen también muchas posibilidades para seleccionar el
posicionamiento del producto y su diferenciación, así como para establecer una
estrategia de comunicación y una línea creativa.

CLASIFICACIÓN DE LAS MOTIVACIONES (Según Copeland)
1. Emocionales
Distinción
Orgullo de aspecto personal
Orgullo de apariencia propiedad
Eficiencia
Selección afortunada de regalos
Instinto romántico
Limpieza
Pasatiempos
Asegurar el bienestar económico
Satisfacción del apetito
Asegurar el bienestar personal
Defensa contra el peligro
Emulación
Emulación económica
Logros sociales
Expresión del gusto artístico
Ambición
Mantener y conservar la salud
Cuidado apropiado de los niños
Conseguir la oportunidad de más descanso
Satisfacción del sentido del gusto
Alivio en trabajos laboriosos
Placer creativo
2. Racionales
Servicio auxiliar digno de confianza
Se puede confiar en su uso
Asequibilidad
Aumento de ganancias
Economía en su empleo
Eficiencia en la manipulación y empleo
Calidad garantizada
Duración
Aumento de la productividad y de la propiedad

Economía en la compra


NECESIDAD / MOTIVACIÓN (Maslow)

Una necesidad estimulada es una motivación (una fuerza psicológica
positiva).
La función de la publicidad es la de estimular con sus mensajes
estas necesidades para producir una tensión que impulse al
consumidor a tratar de aliviarla, o a eliminarla.
En otras palabras, el consumidor será motivado, impulsado a buscar el producto
que los propios mensajes le habrán presentado como satisfacción.
Nuestro mensaje también puede actuar reduciendo un freno, tratando de
eliminarlo o superarlo. Por eso es tan importante conocer las necesidades y los frenos
de los consumidores sobre los que el mensaje creativo puede actuar en beneficio
del anunciante.
Maslow estableció una jerarquía piramidal de las necesidades humanas. Según
Maslow, todos trataremos de satisfacer primero las necesidades de la base, las cuales
disminuyen su interés motivador a medida que se han logrado obtener, pasando a
satisfacer las de un nivel superior y así hasta completar la escalera piramidal.
Si las enumeramos de la base al vértice:
- Necesidades fisiológicas . Están relacionadas con la supervivencia de
las personas (hambre, sed, vestido, aire...).
- Necesidades de seguridad y protección. Relacionadas con la
protección física de las personas (salud, seguridad en carretera…).
- Necesidades sociales. Sentirse aceptado y amado por la familia y los
grupos a los que pertenece (sentido de pertenencia, amor…).
- Necesidades de estima. Sentirse estimado y valorado por los demás
(autoestima, reconocimiento, estatus, prestigio…).
- Necesidades de autorrealización y desarrollo de uno mismo (llegar
a realizar el sistema de valores que cada individuo se configura).
Esta escala de necesidades es válida para explicar el comportamiento genérico
de una sociedad, pero falla al tratar de aplicarla al individuo. No todas las personas
tienen establecida la misma jerarquía de necesidades, puede cambiar para cada
individuo con el paso del tiempo. Hay personas que sacrifican su bienestar físico a
cambio de satisfacciones de tipo intelectual o moral.
Uno de los ejemplos que pueden ilustrar la teoría de Maslow, es el de la marca
OLIMPO, que hace referencia a la necesidad de ESTIMA (reconocimiento, estatus,
autoestima, etc.)


4. ACTITUD.
Nos referimos a la predisposición del individuo hacia una marca o producto.
Es una forma de expresión de los sentimientos internos del
consumidor, a favor o en contra de un determinado producto/marca,
es decir, son juicios de valor.
Las actitudes permiten predecir el comportamiento del individuo (son
consecuencia de las motivaciones en un momento concreto). Las actitudes del
individuo se pueden modificar por tres tipos de elementos:
- Elementos informativos (la publicidad, la comunicación y sus
argumentos).
- Elementos emocionales (imagen de la marca/producto).
- Elementos de intencionalidad (si tiene tendencia a probar/rechazar
novedades, a hablar bien/mal de un producto en función de la propia
experiencia…)
Toda actitud está formada por tres componentes : cognitiva, afectiva y de
acción.
- Componente cognitiva. Está representada por todos los conocimientos y
percepciones que cada persona recibe sobre el producto/marca. El resultado es el
conjunto de atributos que la persona recibe del producto/marca.
- Componente afectiva. Representada por la apreciación o evaluación que la
persona hace de cada uno de los atributos del producto en un determinado
momento. Esta evaluación varía con el tiempo, como consecuencia de diferentes
influencias externas o internas a la persona.
- Componente de acción. Formada por la tendencia a actuar, la intencionalidad
de la persona hacia el producto/marca. Manifiesta la intención de comprar o no
una determinada marca.
¿PORQUÉ SON TAN IMPORTANTES LAS ACTITUDES A LA HORA DE
ELABORAR UN MENSAJE PUBLICITARIO? Muy sencillo, porque en muchas
ocasiones el mensaje publicitario tendrá que actuar sobre ellas:
- Creando una nueva actitud. Ejemplo: La firma Biotherm fue una de
las primeras en desarrollar una línea de cosmética y tratamiento facial
para hombres. Con sus acciones de comunicación pretende crear una
nueva actitud: “los hombres también deben cuidarse”.
- Consolidando una ya existente. Ejemplo: la campaña Nocilla trata
de renovar la actitud positiva de las madres ante Nocilla, “Nocilla, no
hay otra igual”.

5. PERSONALIDAD.
Es el conjunto de rasgos y características que hacen a una persona distinta de las
demás. La personalidad se refleja en el modo de actuar, condiciona las opiniones y
actitudes del individuo. La personalidad de un consumidor imprime un carácter, da
significado a los estímulos percibidos, influyendo en el comportamiento de compra.
6. ESTILO DE VIDA.
Alude a las diferentes maneras que tiene la gente de vivir y de disponer de su
tiempo y dinero. El estilo de vida está estrechamente relacionado con la
personalidad y el sistema de valores de cada persona. Por eso diferentes
consumidores, expuestos a las mismas influencias externas, tienen estilos de vida

distintos.

Creatividad para expresar las ideas

Cuando tratamos de comunicarnos con alguien, ya sea a través de la palabra o de la escritura, debemos ante todo ser claros y sencillos. C...